Conflictos a la hora de comer

La comida no sólo es importante cuando hablamos del desarrollo físico e intelectual de una persona, sino que también social y culturalmente juega un papel muy importante.

Sin lugar a dudas, alimentar a los niños en ocasiones suele ser una labor titánica, hasta tormentosa puede llegar a convertirse la hora de comer, si no me creen, pregúntenle a mi mamá.

Creemos que nuestros hijos son los únicos que se niegan a comer, y no es así, porque también son muchos adultos que no le scan el mayor goce a la comida, como lo pudieran hacer. Y, esto en gran medida, es por malos hábitos de alimentación que se aprendieron desde la niñez.

Muchas veces, para lograr que nuestros hijos coman una cantidad y calidad aceptable de acuerdo a su etapa de desarrollo, tenemos que inventar toda clase de amenazas ó trucos. Por ejemplo, recuerdo que mi mamá le ponía nombres divertidos a lo que nos servía, un día hasta “ojos de marciano” comí.

Si tenemos hijos pequeños podemos valernos de juegos o canciones a la hora de la comida, y si son un poco más grandes, hacerlos participes de los preparativos, como poner la mesa, lavar y cortar las, mezclar la ensalada, preparar la bebida, etc. Hacer esto generará una disposición positiva en tus hijos ya que ellos estuvieron involucrados y cooperando en los preparativos.

Podemos aprovechar estos momentos para hablarles del valor nutritivo de ciertos alimentos y de la importancia de consumirlos; además de despertar su interés, también ampliaremos su conocimiento. También se pueden aprovechar para fortalecer la comunicación con sus hijos al conversar acerca de sus inquietudes de cualquier índole, y fomentar la responsabilidad al participar en los quehaceres del hogar.

Tengamos en cuenta que los niños aprenden por imitación, luego entonces, pongamos el ejemplo al establecer hábitos positivos de alimentación. Si nuestros hijos aún son pequeños, tenemos la oportunidad de introducir, cada que sea posible, un nuevo sabor a su repertorio alimenticio.

Generalmente nos olvidamos de cuando nosotros fuimos niños. Acordémonos de esos días, y seamos tolerantes cuando batallamos a la hora de comer. El Dr. Enrique Berner, nutriólogo infantil, dice que en ocasiones es necesario ofrecer hasta 10 ó 15 veces la misma comida para que acepten un nuevo sabor. Si lo ponemos en la mesa se volverá familiar y terminarán por comerlo. No se desesperen, tengan paciencia.

Otra estrategia es hacer atractivo a la vista lo que servimos. Por ejemplo, cuando vamos a un restaurante, casi siempre pedimos lo que se ve bonito no?, bueno, por qué no hacer lo mismo en casa? Con un poco de creatividad y esfuerzo de nuestra parte, podemos convertir un aburrido plato de comida en un paisaje, o en una cara de animal.

Otra estrategia un poco tramposa es servirles algo que rechazaron anteriormente con algo que les gusta mucho; a veces ni cuenta se dan, y finalmente, lograremos nuestro objetivo – que coman comida nutritiva.

Pero cuidado de no insistir demasiado, cuando un niño insiste en no comer puede ser que simplemente está ejerciendo su autonomía e independencia y rebelarse en contra del control ejercido por sus padres. Si detectamos que eso puede ser el caso, hay otras formas de afrontar esas situaciones. El curso “Como Hablar con Niños” te ayudará a resolver esos asuntos al emplear estrategias efectivas de comunicación.

Algo que muchos expertos sugieren que todos eviten, es ver televisión o interactuar con cualquier dispositivo electrónico mientras comen, ya que esto los distrae de comer lo que sea ha preparado, y de tener una oportunidad de convivir el uno con el otro.

Recuerden

Regresar de “Conflictos a la hora de comer” a…
la sección de Artículos / la página de Inicio